La Práctica
Desde el punto de vista biomecánico, la pelvis es la piedra angular de nuestra estructura músculo-esquelética. La mayor parte los movimientos parten, o deberían de partir, desde ella. Tanto los que se producen en la piernas como los que producimos en los brazos.
Cuando analizamos la estructura física del taichi, vemos la importancia y repercusiones que tenía la colocación de la pelvis en el plano sagital (plano visto de perfil) y como afectaba directamente a las lumbares e indirectamente a toda la columna. Estos movimientos de basculación anterior y posterior, repercuten también en como se descarga el peso hacia las piernas.
Nos falta pues, analizar los movimientos de la pelvis en los planos frontal (vista anterior) y horizontal (vista superior). En el primero, la pelvis realiza inclinaciones laterales que permiten mantener el tronco erguido cuando caminamos. Aquí, las articulaciones sacroilíacas juegan un papel primordial permitiendo a cada parte de la pelvis (ambos iliacos), ascender y descender de forma alternativa y natural. Este movimiento de inclinación pélvica, vulgarmente conocido como "contoneo de las caderas", no debe nunca ser forzado, pues acabaría cargando innecesariamente las articulaciones coxofemorales (caderas) y podría afectar también a la zona lumbar.
El otro eje de movimiento implica la rotación en un plano horizontal de la pelvis, es decir, el manejo de la cintura como si de un volante se tratara. Es el movimiento de mayor amplitud y su desarrollo va a suponer los siguientes logros:
- Mayor flexibilidad en la musculatura de la zona lumbo-pélvica.
- Mejora en la movilidad de las articulaciones coxofemorales (caderas) y sacroilíacas, favoreciendo la mecánica pélvica al caminar.
- Menor necesidad de girar la columna para realizar los movimientos de brazos.
- Relajación de la zona abdominal, permitiendo el correcto funcionamiento de los órganos internos ubicados en esta región.
- Cuanto mayor giro nos vaya permitiendo hacer la cintura, mas flexibles serán los músculos que rodean esta estructura ósea. Los extensores lumbares, los psoas y los glúteos van a ver mejorada su elasticidad y, en consecuencia, responderán también mejor a sus funciones específicas.
- Este giro, si lo realizamos sin sacar lateralmente las caderas, va a permitir una movilidad fluida y amplia en estas articulaciones, impidiendo el desarrollo de problemas degenerativos como la artrosis. Además, los giros van a fomentar el deslizamiento de los dos iliacos sobre sus articulaciones en el hueso sacro. La consecuencia será, que al caminar la inclinación de la pelvis habrá mejorado, favoreciendo el equilibrio del tronco.
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Otra de las consecuencias directas de la mejora en la rotación de la pelvis es que, al tener que usar los brazos y girar el cuerpo, las vértebras, cuyo movimiento de rotación es muy escaso a algunos niveles (por ejemplo en la zona lumbar), no tendrán que realizar ese giro, evitando así que sus articulaciones queden imbricadas o bloqueadas. Es importante saber que, cuando uno está sentado no puede usar la rotación de la pelvis al estar ésta fija, por tanto todo giro que hagamos para mover los brazos va torsionar la columna corriéndose el riesgo de producir lo antes descrito en las articulaciones intervertebrales.
- Por último, el efecto indirecto de esta mejora rotatoria es la liberación progresiva de la tensión abdominal, que puede alterar el funcionamiento visceral interno. Aunque no es la causa más importante para el mal funcionamiento de los órganos, puede suponer una traba considerable en la recuperación de alguna dolencia gastrointestinal, y debe ser tenida en cuenta si se padece algún tipo de problema en la zona.
Los movimientos de rotación pélvica se basan en las articulaciones coxofemorales cuando tomamos el fémur, o sea la pierna, como punto fijo. Esta rotación se basa en la estabilidad que aporta la pierna cuando el tobillo, la rodilla y la cadera siguen los principios estructurales del taichi.
En esta situación, el siguiente paso sería enderezar la pelvis basculándola de forma que se liberen las lumbares de tensión. Es entonces cuando podemos manejar el giro libremente, intentando adquirir mayor flexibilidad y soltura en la rotación.
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